Actualmente se está reconociendo la ayuda que suponen los movimientos de la danza Oriental en el proceso de embarazo y parto. Adaptada a las características especiales de la mujer embarazada, en las sesiones, la mujer-madre reconoce su nuevo cuerpo que va cambiando. Tomamos conciencia de nuestra pelvis -puerta al mundo-, trabajamos con brazos, pecho...  No sólo  estamos bailando nosotras y "entre" nosotras, sino también con nuestros bebés. A través de los sensuales movimientos, la embarazada se siente bella y femenina, en medio de esos cambios físicos y emocionales, potenciando el sentimiento de seguridad y autoestima.


 En algunos países como Alemania o Canadá se utiliza la danza Oriental en los programas de preparación al parto, ya que ayuda a que la mujer recupere el protagonismo en sus partos. La toma de conciencia le da confianza recordando que como mujeres, estamos totalmente preparadas para dar Vida, parir, igual que lo han hecho nuestras ancestras durante siglos y siglos.